A comienzos del siglo pasado, cada barrio de Barranquilla tenía su equipo de fútbol. Los llamaban clubes, para que se parecieran a sus modelos ingleses. Se mantuvieron hasta los años 50, cuando el furor desatado por el béisbol profesional les dio el golpe de muerte. Andrés Salcedo. El Junior es un sobreviviente de esa época. Quizá lo ayudó el haber nacido en el barrio Rebolo, un pedazo de Curramba, que más que un barrio, es una identidad. Todos los barranquilleros queremos tener -y tenemos- algo de reboleros. En una ciudad con más historias que historia. Rebolo es la reconocida cueva de Altamira de donde salimos. Rebolo siempre impulsó un estilo de hablar y de caminar, de sentir la vida, la música y el fútbol. Está separado de San Roque por la 30, una calle polvorienta donde la ciudad se vuelve fenicia y canalla. En San Roque, mi barrio, convivían puerta con puerta los ricos, los arruinados, los blancos negreados y los negros blanqueados. Los unía la esquina. El picó. La po...
Desde anécdotas de jugadores emblemáticos hasta la crónica detallada de partidos memorables, este blog transporta al lector al corazón del equipo y lo hace sentir parte de su historia.